La libertad, la ofensa, el delito y la falta

Aunque me gusta deglutir televisión sin masticar, a lo loco, y soy susceptible de engancharme a casi cualquier cosa, hace tiempo que dejé de ver Gran Hermano. Los motivos no son originales: cada vez me acuesto antes y las galas son eternas, las tramas se repiten y no consigo ni amar ni odiar a los … Sigue leyendo