Ahora es nuestro, maricón

La historia de Fantasqueer (Gaysper para las amigas) la conocemos todos. Unos días antes de las elecciones generales VOCS subió un tuit amenazando a sus enemigos con una espada. Sus enemigos eran un cajón desastre que incluía a anarquistas, la SER, organizaciones antifascistas, Catalunya, feministas, republicanos, comunistas o La Sexta, y entre todos ellos encontrábamos a un fantasma arcoíris simpatiquísimo, que se reía con picardía, que representaba al colectivo LGTBI. Poco tardamos en fijarnos en ese icono tan mono y ponérnoslo de foto de perfil, bautizarlo, convertirlo en nuestra mascota y jugar con él. También hubo quien cogió el diseño y se puso a vender camisetas, una cosa un poco fea, pero esa es otra historia. Fantasqueer no es ni más ni menos que una de las últimas apropiaciones que los colectivos hacemos para resignificar cosas que nuestros enemigos usan para atacarnos. Lo ideal sería que Fantasqueer nunca hubiera existido, y que no tuviéramos 24 escaños ocupados por fascistas en el congreso, pero como no hemos sido capaces de evitar esto, pues tenemos que ir haciendo pequeñas batallas simbólicas a la vez que seguimos luchando en otros sitios.

De este tipo de cosas sabemos bastante, pues muchos hemos adoptado ya lenguajes de odio para tratarnos entre nosotras y así desactivarlos, convirtiéndose exactamente en todo lo contrario de su significado primero. Maricón y bollera son los ejemplos más claros. En boca de alguien que nos odia sigue siendo un insulto, pero en nuestras bocas son actos de amor, respeto, sororidad y camaradería que nos unen y hackean un poco el mundo heterosexual. Es una cosa sin normas claras, aunque quizá la más importante sea que se requiere un nivel de confianza y complicidad.

Si eres hetero, YO te diré si puedes hacer una broma o no, o llamarme maricón o referirte a las bolleras, a las trans, a las biciosas. La dictadura de lo políticamente correcto, el fin de la libertad de odiar a los demás, la ideología de género atacando.

El feminismo es, probablemente, el movimiento que más ha tenido que tragar con palabras malsonantes y acusaciones falsas y desquiciadas. Pero ya no extraña encontrarse con feminazis maravillosas, con asalariadas de Soros que no tienen un puto duro pero lo llevan con orgullo, a hembristas comebebés que abortan por placer. Ahí están, son nuestras primas y no solo las amamos locamente, es que además las admiramos y nos reímos mazo con ellas.

Ciudadanos, en su loca carrera por ser el partido que más grita al extremo de la derecha, está siguiendo los pasos de Fantasqueer y VOCS casi al pie de la letra. Esta semana han colgado una lona en Madrid simulando un grupo de whatsapp entre Gabilondo, Serra y Errejón en el que hablaban de convertir la Comunidad de Madrid en la Comuna de Madrid y con un rediseño de la bandera de la región que chica, ni tan mal:

Por supuesto, ya hay personas soñando con esta bandera, que para Ciudadanos es un escenario pesadillesco y para muchos sería la solución a los males que ha afectado a la región durante décadas. Dejando de lado el lenguaje exagerado y teatral de Cs, y su concepto de izquierda y comunismo (que ya nos iría mejor que la izquierda en España fuera tal y como la pinta la ultraderecha), no podemos dejar de felicitar a quien haya tenido esa idea, porque es alucinante, muy creativa, llena de chispa. Y lo digo en serio. Arte pop de primer nivel, estrategia concebida como algo chachi que se te vuelve en tu contra porque vives fuera de la realidad. Ya veremos qué pasa el domingo, pero sabemos exactamente qué no pasará: que Madrid sea comunista. Nos quedamos con el símbolo, gracias, Ciudadanos, estáis chalados y nos habéis creado una bandera preciosa que probablemente se usará de manera literal.

Me recordó al ver esa bandera al día que Club de los Viernes nos regaló esta fantasía marikamarxista, pensando que nos estaban insultando o atacando cuando en realidad estaban condensando la ideología de muchos con un par de clicks de photoshop. En esa ocasión, además, venía con una descripción que ya acababa de rematar, solo faltaba que nos lo hubieran envuelto para regalo. Es que era tan rico que lo tengo hasta de bio en Twitter. No puedo imaginarme qué puede haber de malo en una pinza entre el neomarxismo y el feminismo, es un lugar en el que me quedaría a vivir, al que me llevaría a mis amigas y referentes para ser felices y no tener que aguantar a los nazis. Solo los necesitaríamos para que nos hicieran la gráfica y los claims de la tierra prometida, luego que se vayan a pastar con sus cosas. Muchas gracias, Club de los Viernes, you’re a disgrace, hasta nunca, nos quedamos con tu diseño que es muy molón.

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