Carta a Carla. La Movida Madrileña.

Querida Carla,

El otro día me pediste que te contara cosas de La Movida Madrileña. Lo intentaré, pero no puedo prometer veracidad ni exactitud. Tienes 25 años (perdón, 24), eres de Barcelona y todo esto te parece un mundo nuevo y maravilloso, pero para los adultos mayores es un tema que está sobadísimo y del que hay literatura para aburrir. Así que creo que lo mejor es escribirte una carta con algunas impresiones personales, algún dato que me llame la atención y hacerlo de forma desordenada, como si estuviéramos charlando. Sin ciencia.

Aunque mis canas y mi dificultad para seguir tu ritmo te hagan suponer que soy un anciano, no te sorprenderá saber que yo NO viví La Movida. De hecho, nací el mismo año en el que La Movida empezó a morir. El ocaso de la época más mitificada de Madrid. Y ni siquiera nací en Madrid. Pero esto no es ningún problema. Si tuviéramos que haber vivido las épocas de las que hablamos, no existiría la Historia. Así de básicas son mis reflexiones.

Cuando era un adolescente, en plenos años 90, la lógica de la tendencia indicaba que los 80 eran todo lo que había que evitar. El grunge, la electrónica rock y el disco mandaban, se recuperaban los 70 via hard rock y Abba. No había cabida para los grupos de los 80, ni para la estética. Sin embargo, había excepciones underground que sí tiraron de la década anterior para crear. Los primeros que se me vienen a la cabeza son Family, que parecían la respuesta tardía a New Order mezclados con Vainica Doble, en una pirueta extraña que los convirtió en el grupo de culto que son hoy. Pero también el tonti-pop, ese estilo que hizo correr tanta tinta cuando en realidad era una nadería, un divertimento, tomó como referentes algunos puntos de los inicios de La Movida: el amateurismo, la falta de crítica política o social en sus letras y una actitud basada en el punk desde una posición económica, en muchos casos, privilegiada. Los Fresones Rebeldes, que hacían versiones de Terry IV y La Mode, fueron sus máximos exponentes, pero no podemos olvidar la insistencia con la que los chicos de Meteosat reivindicaban a los Pegamoides, banda central de La Movida que hasta el momento era recordada como algo kitsch gracias a Bailando y, en menor medida, a Terror en el hipermercado.

Los referentes estéticos y éticos de La Movida parecían claros, y se basaban en la mezcla sin ton ni son: el punk, la new wave, los 60 españoles, el antiprogresismo, el deseo de borrar lo negro del franquismo, la despreocupación, el pop art… pero sin ningún tipo de manifiesto ni reglas. Cabe destacar que, por lo general, las personas que fueron elementos centrales de la Movida venían de familias ricas o acomodadas, y que eso les permitía viajar a Londres, tener acceso a cultura internacional impensable por entonces, haber estudiado en los mejores colegios, hablar idiomas y vivir sin trabajar, con total libertad. Al contrario que las escenas de otras ciudades o los grupos de rock urbano de la capital, estos chavales vestían punk, se drogaban, eran contraculturales… pero también se podían considerar unos niños pijos, unos consentidos. La historia nos cuenta que nació con el encuentro de los que serían después los miembros de Kaka De Luxe en El Rastro: Alaska, Carlos Berlanga, Nacho Canut y El Zurdo son, sin duda, los pilares clave. Esto ocurría allá por 1977, en una ciudad transitando, en la que se vivía sin ley bajo el yugo de una ley todavía muy rígida. No había constitución. Kaka De Luxe es, sin duda, el inicio de todo. Del primer grupo punk español surgieron, así de memoria y a bote pronto, Alaska y los Pegamoides, Paraíso, Radio Futura, La Mode… Pero en realidad no duraron demasiado y su único disco no fue reivindicado hasta mucho tiempo después. Merece la pena ver el especial de La Edad de Oro en el que, años después, el grupo se reunía para acabar de manera digna. Una maravilla que todavía hoy huele a vanguardia.

También te cuento, Carla, que La Edad de Oro es un programa imprescindible si quieres empaparte de lo que pasaba a nivel musical en la época. Paloma Chamorro, con su lookazo, daba voz desde La 2 a todos los grupos nuevos españoles y a los grupos internacionales que más lo petaban por entonces. Ya sabes de lo que te hablo, que este es uno de tus vídeos favoritos:

Me esta quedando una carta muy larga y bastante vacía. Como la propia Movida, que estaba completamente vacía de contenido, era hedonista y despreocupada, y que murió sin remedio, pero en una larga agonía, cuando las autoridades quisieron apropiarse de aquel movimiento contracultural que los jóvenes empezaban a amar cada vez más y que les traería votos y modernizaría la imagen de los políticos y las instituciones. Mientras los grupos comerciales de la época triunfaban a golpe de hit y sin ayudas públicas (pienso sobre todo en Mecano, pero también en los cantantes para niñas tipo Iván o Pedro Marín), los grupos underground se subieron al carro de las fiestas de pueblo, de los conciertos subvencionados y de la colaboración con los ayuntamientos, firmando así su golpe de gracia, pues perdieron de inmediato la frescura y la independencia. En un signo de los tiempos, el indie de los 90 pagó el mismo pato, pero en vez de firmar con alcaldes firmaron con multinacionales de refrescos para colocar sus canciones en la televisión.

En cualquier caso, hay otros hechos que apuñalaron la Movida, y sus efectos fueron diversos: la muerte del que estaba llamado a ser el genio del movimiento, Eduardo Benavente, el apoyo público de El Zurdo a Falange, que politizó aquella cosa apolítica y poco comprometida y además hacia la derecha, en un país gobernado por el PSOE de Felipe González, el protagonismo de Tierno Galván, un señor muy majo y muy tierno pero culpable de que la Movida fuera mainstream, la adicción sobre todo a la heroína de demasiada gente que creaba… y muchos más que se me escaparán.

Aparte de la música, la Movida sirvió para poner en marcha otros proyectos alrededor de la creación y la diversión, además de elementos característicos de la época, que no debería pasar por alto: el costumbrismo pop español de Las Costus (Carla, ¿nunca te hemos llevado a La Vía Láctea a beber y ver sus cuadros? IMPRESCINDIBLE), Ceesepe, el concierto en la Escuela de Caminos, Sigfrido Martín Begué,  los inicios punk de Pedro Almodóvar, los fanzines, La Bola de Cristal y su pedagogía marxista y pop (que hoy escandalizaría a cualquier asociación de padres), McNamara, Miguel Trillo, el RockOla, el barrio de Prosperidad, Sergio García-Alix, Jesús Ordovás…

Sin duda, aquellos años han sido mitificados hasta el extremo, y convertidos en una especie de fantasía muy adornada, de lo que habría que creerse la mitad. Probablemente no habría conciencia de estar formando parte de un movimiento, ni demasiadas pretensiones de perdurar, pero la prensa y la oficialidad en la que cayó el movimiento ha hecho que se hagan homenajes en diversos aniversarios, que Fangoria hagan giras tocando canciones de los Pegamoides o que hasta una de las ediciones del Baile de la Rosa de Mónaco. Esto mejor no comentarlo…

Se me está yendo de las manos, y no sé si puedo ordenar (¿ordenar? jajajaja) más ideas, así que voy a ir terminando. Todo lo que se me ocurra a partir de aquí te lo contaré en persona, o te lo pegaré en tu muro de Facebook o te lo whatsappearé. Que no se me olvide prestarte la antología de la Edad de Oro en DVD y ver contigo Pepi, Luci, Bom…, Arrebato y Laberinto de Pasiones. Y traerte de Madrid algunos libros que hablan de la época con más empaque que yo.

Hasta aquí, Carla.

#UnBesito

PD: Te dejo una de las canciones más BONITAS que se han hecho nunca en este país, y que Spotify y los que tengan sus derechos no han tenido a bien incluirla en su catálogo.

PD2: la lista la iré rellenando con más cosas. Work in progress.

 

http://open.spotify.com/user/borjadf/playlist/6rgrjrn2jUoD2AgrLR2JVu

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2 Responses to “Carta a Carla. La Movida Madrileña.”
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  1. […] Me gustaría escribir muchas más cartas, como las que hice para Carla y para Elefant Records. Le debo una a Manolo, y tengo alguna pensada para alguna […]

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  2. […] estaba hasta la bandera y casi me quedo sin mi ejemplar de Monstruo Espagueti, que muy amablemente Carla decidió regalarme por mi cumpleaños y que me llevé firmado por la autora, de la que soy fan […]

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