The Canyons y Lindsay Lohan.

Hoy toca hablar de una película. Y, si alguien acaba leyendo esto, pensará: “¿qué hace este tipejo metiéndose en camisas de once varas?”. La respuesta es MY BLOG, MY RULES.

Hace unos dos años, se anunció un proyecto que llamó mucho mi atención, por la propuesta, la gente involucrada y la forma de hacer las cosas. Paul Schrader (director de American Gigolo o esa joya llamada Aflicción y guionista de, entre muchas otras, Taxi Driver y Toro Salvaje) y Brett Easton Ellis (uno de mis novelistas vivos favoritos y gran personaje de Twitter) lanzaron un crowdfunding para realizar una película de bajo presupuesto, que sería dirigida por el primero y escrita por el segundo, y estrenada simultáneamente en salas y en internet. No tardaron demasiado en recaudar los 250.000 dólares que necesitaban, gracias a una campaña online (sobre todo de Ellis) repleta de spoilers, teasers y rumores de casting. The Canyons, según sus autores, sería la leche.

Claro, cuando confirmaron primero que la estrella masculina sería el actor porno James Deen en su primer acercamiento al mainstream y que su partenaire femenina sería Lindsay Lohan, además de un cameo de Gus Van Sant, ya empecé a hiperventilar. A James Deen, he de reconocer, no lo conocía hasta que anunciaron su presencia en The Canyons. Después de su exposición durante el rodaje y la promoción ha sido imagen de un vídeo bastante divertido de Google Glass. Con Lindsay Lohan tengo una especie de obsesión que va muchísimo más allá de seguir con pasión su vida disoluta y emitida 7/24, de eso ya se encarga TMZ y los maricones posmo de la vida. Lohan es un juguete roto que se niega a serlo, pero que es consciente de su propia naturaleza y tiene el autoboicot como filosofía vital. Vamos, una estrella. Y sus desmanes fuera de la pantalla siempre amenazan con dilapidar una carrera cinematográfica que está un permanente estado de “prometedora”. Sin embargo, la vida loca, las lenguas viperinas y los buitres no cuentan con un elemento que está ahí, que no se va a ir y que la salva siempre de cualquier quema: Lindsay Lohan ES BUENA ACTRIZ.  Y lo es desde que es una niña, atrapando con su presencia en pantalla. Desde su acento británico en Tú a Londres y yo a California a su airoso trabajo mano a mano con Meryl Streep en El último show, Lohan ha demostrado con creces que puede enfrentarse a cualquier papel y hacerlo bien, sea en una película radom de Disney o siendo dirigida por Robert Altman en su precioso canto a la muerte. Hasta en mierdas secas tipo Ponte en mi lugar o Devuélveme mi suerte está más que digna, a pesar de la indignidad que la rodea. Y no hablemos de su peli de culto hasta la fecha, Chicas malas, una maravilla escrita por Tina Fey que es imposible no amar. Y no me quiero dejar Bobby, en la que también está estupenda. En fin, que podría hacer una loa infinita a Lindsay Lohan, a su voz de cazalla (que algunos achacan al tabaco y la mala vida, pero que tiene así de cascada desde niña) y a su magnética presencia escénica.

The Canyons ha tenido una presencia constante en internet desde que se anunció. El rodaje fue tuiteado casi al minuto por varios de los participantes (especialmente por Brett Easton Ellis, pero también por el director) y el trabajo de comunicación fue de manual 2.0, con reportajes en los medios más prestigiosos, polémicas y provocaciones. Y esto no hizo más que engrandecer el misterio alrededor de la película, a pesar de que Ellis y Schrader no se cortaban a la hora de dar cualquier tipo de detalle sobre ella. Sin embargo, lo que realmente puso en boca de todos en Estados Unidos a la película fue un extenso reportaje en The New York Times en el que Lohan no salía muy bien parada, pero que dejaba claro que Paul Schrader apostó por ella todo lo que tenía. Y, en mi opinión, Schrader ha ganado la partida. La película se ha estrenado en Nueva York y Los Angeles para los participantes en el crowdfunding, fue rechazada por SXSW pero seleccionada fuera de concurso en Venecia (que será su presentación oficial en Europa) y la recaudación en salas está siendo un éxito dentro de la modestia del estreno, que se ha hecho además en plataformas web (en un país donde la gente paga por ver cosas en internet, claro).

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Aunque cuando era joven se me pasó por la cabeza, no soy crítico cinematográfico ni lo seré nunca, ni pretendo hacer un análisis sesudo de esta peliculita, así que voy a lanzar unas reflexiones / spoilers / a favor / en contra en las condiciones de siempre: sin orden ni concierto, automáticas, incompletas y totalmente personales. De primeras digo: HAY QUE VERLA.

1. Los créditos y la secuencia de apertura son una maravilla. Imágenes sin movimiento de cines abandonados nos introducen en el escenario enfermo de The Canyons. Suciedad, épocas pasadas, ruinas… una metáfora algo chusca pero muy efectiva de la situación actual del cine. La secuencia inicial presenta a los 4 personajes principales de forma directa, aunque con un estilo un poco enrevesado (esos planos frontales en los diálogos descolocan un poco). De hecho, es una secuencia que merece la pena volver a ver una vez terminada la película, porque está llena de detalles. Dos parejas cenan en un restaurante fino, pero algo impersonal. Por un lado, Gina y Ryan, productora y camarero/actor/asistente, pareja feliz y naif. Enfrente, Christian y Tara, productor millonario él, novia florero ella, que no cruzan miradas y están absortos en sus teléfonos móviles. Solo levantan la vista para reírse de Gina y Ryan o para contar intimidades sobre su pareja para escandalizar. Eso sí, dejando bien claro lo enamorados que están mientras deciden quién será su tercera pata esa misma noche en la app AMORE. Todos los personajes quedan descritos: Gina como una workaholic, Ryan es el inocente y guapo aspirante, Christian el sobrado y ofensivo millonario y Tara, finalmente, el misterio y el tormento.

2. La película, objetivamente, es aburrida. Al menos dura hora y media y pasa rápido. El guión, a mi pesar, es de lo peor de The Canyons, con muchos lugares comunes, explicaciones constantes y muchos puntos de inverosimilitud muy complicados de aceptar. Con todo el artificio que se podría sacar a relucir de un tema como el tratado en la trama, Ellis no ha querido arriesgar y le ha quedado un libreto más cercano al telefilm de sobremesa que al de película independiente, siendo muy contenido con las grandes frases y tratando a su audiencia como bobos que necesitan que se les aclare cada mínimo detalle. Un ejemplo de esto es que, cada vez que dos personajes coinciden por primera vez en escena, en cuestión de dos minutos ya sabemos cómo se conocieron y toda su historia por sus propias bocas, como si cada vez que viéramos a alguien recordásemos toda nuestra relación previa. Y lo que es peor, cuando un personaje habla sobre otro fuera de escena, también comenta las relaciones entre ellos. Repeticiones por doquier. La sensación que me quedó al terminar es que The Canyons sería una magnífica NOVELA de Brett Easton Ellis. Que la escriba. La leeremos. Y tendrá media promo hecha.

3. Lo que en principio se presenta como un canto de cisne de las películas, del viejo Hollywood, queda totalmente lapidado por las tramas amorosas y de celos que se suceden durante la película, además de alguna escena ridícula de relleno. Apenas un par de comentarios despectivos por parte de Christian hacia la producción cinematográfica, una sesión de fotos antes de haber rodado un plano y una conversación entre Gina y Tara en la que Tara se pregunta algo que debería haber sido el tema de la película: ¿le gusta el cine a la gente que trabaja haciendo películas?. Esta secuencia es otro momento fascinante. Las dos mujeres se sientan amigablemente a comer en un restaurante, y lo que parece una conversación banal y frívola encierra cantidad de recovecos oscuros en los que ninguna de las dos quiere entrar directamente, pero que se desvelan en cuanto se dicen adiós. Es a partir de aquí cuando Lindsay Lohan parece echar mano de su propia vida (o eso es lo que creo yo) para construir y definir a Tara. Una mujer atormentada, acomodada en el terror, sin ningún tipo de perspectiva de futuro y muy perdida. Y el resultado es magistral.

4. James Deen está correcto. No es lo peor de la película. Quizá su actuación fría, casi robótica, tenga sentido para cerrar la trama y es lo que pide su personaje, pero la razón de su hieratismo queda guardada para los últimos 10 minutos, en otra explicación apresurada que podría haberse hecho de manera más paulatina. En cualquier caso, es un personaje también interesantísimo. Un machista de manual, un psicópata sentimental, un abusador de poder que tiene en sus manos todo lo que desea (dinero, una mujer sumisa, amantes, una mansión en medio de la nada, admiradores) y que acaba perdiendo lo que más valor tiene para él, y lo que define su propia vida y sus relaciones con su familia y sus amantes: el control sobre todo lo que le rodea y, sobre todo, sobre sí mismo. Y este control lo pierde, no casualmente, en la cama. La tormenta de Tara se transforma en venganza en una orgía que comienza dando vergüenza ajena y que, tras una mirada de Lindsay Lohan (mira Lindsay, no Tara) al espectador, desarma por completo, primero a Christian (no a James Deen, aunque podría ser) y después al espectador.

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5. Los Angeles nunca fue tan pueblo. Con tan solo 5 personajes (nos hemos dejado a la secundaria Cynthia, una ex actriz metida a profesora de yoga), Schrader y Ellis presentan una serie de casualidades y relaciones de todos con todos que son bastante difíciles de creer, pero que a ellos les viene muy bien. Prácticamente cualquier problema que presenta el guión se soluciona con una relación fugaz ocurrida 3 años atrás. Es una de las grandes cagadas de The Canyons. Y las explicaciones, tan abundantes en todo el metraje, están mal, con unos líos de años que no hay quien se entere. Un desastre.

6. Lindsay Lohan ya ha tenido algún comeback previo. El último, con Dick & Liz, donde recibió unas críticas terribles. Este año ha estrenado dos caquitas que intentaré no ver (InAPPropriate Comedy y Scary Movie 5) y The Canyons, que ha vapuleado la crítica casi en masa (Variety la puso bastante bien). Pero, curiosamente, la gran mayoría de las malas críticas salvan algo de la película, y es la solvencia de Lohan, lo bien resuelto que está su papel y, lo más importante, la posibilidad de que esta película sea la clave para devolver a la actriz una carrera seria, de esas que son recompensadas y admiradas. Antes de ver The Canyons, hypeado al máximo por los artículos y las cuentas de Twitter y Facebook, me esperaba un peliculón muy grande, de esos que marcan épocas (la del crowdfunding) y que Lindsay Lohan se marcaría una actuación histórica, crepuscular, de vuelta del infierno, como Lana Turner en mi película favorita, Imitación a la Vida. Me equivoqué de lleno con lo de la película, pero La Lohan me ha dado lo que esperaba. Una actriz enorme, al borde del abismo, enloquecida, que tiene tanta mierda dentro que la única manera de sacársela de encima es aceptando papeles extremos. Se atreve a desnudarse por primera vez, hace una escena de sexo grupal con 3 actores porno, llora muy bien y cuando tiene que ser sexy lo es. Fuma de vicio, quiero verla fumando constantemente. Miedo me da su reality, que la alejará de lo que realmente debería estar haciendo: castings. Para series, para películas, para anuncios, para LO QUE SEA. ¡Actúa, Lindsay, ACTÚA! ¡RUEDA! Espero que se ponga a hacer pelis una detrás de otra, sin parar, sin tiempo para pensar en la nube negra que está instalada encima de su cabeza desde que cumplió la mayoría de edad.

7. Descárgate ilegalmente The Canyons si te apetece verla. Nunca llegará a España. Y, si llega, lo hará tarde, mal, cara y tratada con desprecio. No esperes que Boyero hable bien de ella (aunque igual el machirulismo de James Deen le venga bien). Será vapuleada y poco analizada por la crítica. No pienses de primeras que la peli va a ser una mierda. No esperes NADA de The Canyons. Simplemente dale al play en el reproductor de tu ordenador y deja que la película hable. Y, si no te gusta, vomita sobre ella. Y, si te gusta, grítalo a los cuatro vientos, recomiéndala.

Os dejo con los trailers…

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Comments
5 Responses to “The Canyons y Lindsay Lohan.”
  1. Manolo Abal dice:

    Bravo!!

    Tengo que verla!!

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  2. laura dice:

    como has dicho la he visto sin esperar absolutamente nada de ella y estoy de acuerdo con tu critica menos en el hecho de que james deen esta solo correcto. En mi opinión, no diria que esta sublime, porque el guión no es que lo permita, pero habiendo seguido su blog y twitter una se da cuenta la diferencia entre James y Christian; porque en el momento que empieza ha hablar en la cena el pensamiento ha sido “pero que imbécil es este tío”.
    el final es ni mas ni menos perturbador que no llego a enterder igual por el hecho de como has comentado es apresurado.

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  3. Majo dice:

    No entendí el final que alguien me explique

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  2. […] una década después, hablaré en varios puntos de las cosas que me han fascinado. Algo parecido a lo que hice con The Canyons. Retomo mi vena fallida de estudioso del cine, quizá la temática que más borradores ocupa en […]

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