Todo en uno. Las impresiones sobre el Primavera Sound 2014.

Pues ya está, ya ha terminado. Un Primavera más. Aquí unas impresiones, rompiendo una tradición más: la de hacer una crónica diaria. No tenía cuerpo, he dedicado mi tiempo a dormir, comer, descansar y disfrutar.

– Hace tiempo Buzzfeed publicó un artículo sobre la presencia femenina en Coachella. Sorpresa, era bastante escasa. El año pasado escribí sobre las voces femeninas en el Primavera Sound y, muy por encima, pude comprobar que ocurría lo mismo. Este año no ha cambiado la cosa. Pero, atendiendo a lo que he visto, para mí el Primavera Sound ha sido casi exclusivamente femenino. De los conciertos que atendí, los djs nocturnos, Disclosure, Caetano Veloso, El Último Vecino, Astro, Kendrik Lamar y Chromeo no tienen mujeres en sus formaciones.  Desde aquí sugiero una ley de cuotas autoimpuesta, o que, como modo de protesta, veamos sólo bandas y shows con mujeres involucradas. Por ejemplo, pudimos ver que Jamie XX tiene una manager bastante guerrera y profesional que impidió que su sesión fuera grabada en vídeo. Pues a ese show SÍ.

– Hablando de Jamie XX, se pasó tanto con los graves que los órganos te vibraban (el corazón parecía que iba a explotar) y hasta era incómodo. La cosa fue tan heavy que se cargó un bafle. Según mi amigo Pablo, fue cosa suya, porque estaba tan agobiado que se concentró mucho en que explotara el bafle. Y menos mal.

– El miércoles fuimos a cambiar las pulseras y de paso a ver a Stromae y Sky Ferreira. Acabamos encerrados en la zona de comidas, asustados por el gran diluvio, y en cuanto escampó nos fuimos al barrio. Acabamos cenando en Bali Tonight y viendo el simpático concierto de Me and The Bees en Apolo. Y ni tan mal, que así llegamos descansaditos a los días gordos.

– No sé si es de recibo elegir un concierto preferido habiendo visto tanta cosa buena…

– Las Warpaint estuvieron mágicas y etéreas, tocan fenomenal.

– Lo de St Vincent, por mucho que digan, me pareció que sonaba exageradamente mejor que en el disco. Unos punteos que quitaban el sentío, unas coreografías mínimas y espectaculares a la vez, una banda perfecta que además cuadra estéticamente, un repertorio potentísimo, una Annie Clark convertida en diosa caída. Tenía muchas ganas de verla, pero superó todas mis expectativas.

Haim (no vi el comienzo de su concierto) conectaron a saco con el público, divirtieron y estuvieron a punto de convertirse en un meme, gracias a las caras locas de la bajista. Desde luego, entre mis amigos se ganaron unos cuentos adeptos y nos convencieron del todo a los que ya las amábamos. La impresión general: que queremos que sean nuestras amigas y deseamos muy fuerte que después del concierto bajaran y se quedaran con nosotros el resto del festival. En vez de eso, se fueron de guiriturismo y cogieron un vuelo a Mallorca, por lo que se puede ver en sus instagrams.

– Sin ser yo muy de hip hop, los 45 minutos que vi de Kendrik Lamar me supieron a gloria. Un sonido maravilloso y, sobre todo, un poder de convocatoria que debería servir de toque de atención a la organización: hay que abrirse todavía más. Desde luego, el rapero demostró que hay interés por el género en España.

– No sé quién hacía los vídeos de los conciertos de los escenarios Sony y Heineken (creo que el canal ARTE tenía algo que ver), pero molaban mucho. Se agradece que por la pantallas te muestren lo que ocurre en el escenario, y que además te lo muestren con una realización impecable: planos preciosos del Poble Nou desde el mismo escenario, cámaras lentas, ángulos imposibles y huídas de los clásicos montajes aburridos. Imagino que los que los vieron desde sus casas en streaming fliparían.

El Último Vecino molan mucho, pero esos horarios matan cualquier propuesta.

Blood Orange moló un poco en el momento, pero 5 minutos más tarde ya no te acordabas. Una pena, porque tenía muchísimas ganas de ese concierto y me perdí el final de Lamar por verlo. Una banda un poco caótica, Dev Haynes escondido y con una voz limitada, una rubia ordinaria pegando gritos… Hace un año, en el mismo escenario y a una hora parecida, Dev Haynes triunfó con Solange en un concierto de características similares. Lo que cambian las cosas. Otra decepción a medias fue Chvrches: todo sonó perfecto, bailamos mucho y todo. Pero Lauren Mayberry desaprovechó la ocasión de convertirse en una estrella. Estuvo tímida y algo callada, a pesar de que cuando hablaba caía muy bien. Uno de sus compañeros de grupo cantó una canción y la eclipsó, después del concierto todo el mundo hablaba de esa canción y no del resto, que estuvieron muy bien. Una pena.

Jarapa Jarapa hizo un concurso durante el festival. Yo participé con esta foto (y no gané):

– Tengo que pensar si volveré a comprar la entrada VIP. Las cervezas hace dos años eran gratis, el año pasado costaban un euro y este año dos. Eso sí, en las barras de fuera estaban a tres y medio. Estuvo bien el pack de bienvenida (mochila Eastpack, nada que ver con el típico merchandising cacharrero, un libraco, 3 cervezas gratis, tapones para los oídos, dos revistas), no hacer cola para entrar ni para pedirse una bebida, poder ir a un poli-klyn sin miedo a contraer todas las enfermedades existentes… Pero es un concepto algo incómodo para los que vamos en manada, porque tienes que andar separándote del grupo para entrar a la zona VIP y meterte la birra de tres tragos para que no te estén esperando. Si todos mis amigos hubieran tenido entrada VIP, genial. Pero este rollo de las Dos Españas no me gusta.

– Es el año con más asistencia, así a ojo. Masas de personas se movían de un escenario a otro y era imposible encontrar un hueco libre. A pesar de esto, todo se olvidaba rápido porque la organización es cada vez mejor. Y por cierto, una chulada eso de ser puntuales, muy útil para planificarse todo. Un cero para The War on Drugs. Media hora de espera y adiós. Me enfadé y decidí subir al cubículo a ver a Astro, que hicieron cuatro canciones. J.I. aprovechó para stalkear un poco.

– El Escenario Sony Club se convirtió en uno de los puntos calientes del festival. Grupos españoles que lo petan, conciertos cortitos, asientos cómodos, todo muy familiar… Sólo faltaba una barra cerca. Eso sí, lo de poner a tocar a Los Planetas, por mucho pelotazo que parezca, fue una temeridad. No me acerqué, pero aquello debió ser una locura. Las crónicas me cuentan que han echado a Eric de la batería y que el nuevo era un jovenzuelo que, quizá por nervios o por la presión de sustituir a uno de los animales más salvajes de nuestra música, se cargó el concierto. Me gustaría haber visto más allí, pero me coincidían muchas cosas. Me quedo, como no, con Aries, que siempre está perfecta y ni un sol abrasador que no le dejaba ver el pad pudo con Isa. Se puso un paraguas y tirando. Juventud Juché muy asilvestrados y gritones, Sangre ruidosas y molonas con La Fiesta de la Democracia…

– Hablando de Sangre: el domingo por la mañana, tras la traca final de DJ Coco, subía las gradas y me dio un arrebato tipo alfombra roja de los Oscar y les hice un photobomb a unos. Pues resulta que eran las Sangre y amigos y me morí de vergüenza. Nunca mais. Han amenazado con colgar la foto en su Facebook. Yo pongo su EP aquí como redención.

– Y hablando de DJ Coco: es un poco lo mismo de siempre, pero esto lo convierte en tradición. Y el confetti, la exaltación de la amistad, los hits pasados y el amanecer molan. He dicho.

– El Primavera, lo tengo comprobado, es mejor enamorado. Como todo.

– De Caetano Veloso solo se puede decir un cliché: yo quiero tener esos 71 años. Qué energía. No me esperaba nada concreto, con tantos años de carrera lo mismo te puede hacer un show de samba que uno de rock, de noise, de tropicalia, de bossa, de pop o de MPB. Lo hizo todo. Y me emocionó muchísimo.

Helen Love tocó dos canciones en el Minimúsica. Los niños pasaron un poco y el sonido estaba muy alto. Yo estaba enloquecido. Después, en su concierto nocturno, demostraron que no son un grupo, son una religión: poquísima gente (para la hora que era), pero más entregada que nadie. Gritos, pogo, Joey Ramone, emoción, tecno pop, samples de Destiny’s Child, actitud… Una pasada.  Gimme the stars, atomic beat boy.

– Me perdí a Dënver y a Svper. Da igual, este jueves los veré en sala, tranquilo, en la fiesta Nueva Época. Unos coincidían Caetano y los otros con St Vincent. Así que tengo excusa.

Chromeo = BAILAR. Y uno de ellos llevaba una cazadora que bajo las luces enloquecidas parecía una creación de Senyor Pablo. Luego de cerca no, era de cuero pintado.

– Me han preguntado mucho por la lluvia. Es el tema de este año, la puta lluvia. Pues mira, a mí NO me ha llovido. Ni una gota. No sé de dónde se sacan los diluvios y los fines del mundo. Es verdad que el viernes llovió bastante por la tarde, pero llegué cuando había escampado. Vamos, que iba muy bien equipado con mi chubasquero hecho fosfatina del Tiger y no lo saqué. Y el sábado incluso me llevé un paraguas e hizo un torrao tipo agosto que flipas. 

– Los grupos de whatsapp han dado muchas alegrías y risas. La cobertura funcionaba, lo nunca visto. Unos amigos, el viernes por la tarde cuando llovía mucho (y yo estaba en mi cama viendo llover), acabaron encerrados cada uno en un poli-klyn de la zona VIP comentando un concierto por whatsapp. He visto que en Bifm hicieron una transcripción de esa conversación, pero ya no existe el artículo 😦

Arcade Fire, a los que de primeras tenía ganas de ver, me acabaron dando un poco de pena. Tirando de mucho hit viejo para conectar con la audiencia, usando ritmos que no les pegan nada, haciendo un concierto larguísimo que aburría a las ovejas…  No sé, les pronostico un futuro Coldplay. Ellos estarán encantados con eso, imagino. A mí me sirvió para sentarme y descansar un poco después de un día frenético de aquí para allá. Y quizá gracias a ese descanso pude darlo todo después con Disclosure, que molaron muchísimo e hicieron unas proyecciones que te dejaban hipnotizado. Bailoteos máximos.

– Yo, que no soy muy de DJs, disfruté como un enano con Pional. Y, para acabar de gustarme del todo, cerró su sesión con Violently Happy de Björk. Un besito, Pional.

– Como método para ahorrar, este año no pasé apenas por los puestos. Apenas por El Genio Equivocado a saludar a Joan, Rafa y Miguel y por Discos FUP a saludar a Dani, conocer a Javiera y comprar el single de Marineros, que venía con pegatina incluida. También cayó uno que me faltaba, el Música, Gramática, Gimnasia de Dënver en vinilo. Un amor. Evité a toda costa Austrohúngaro, que no tenía el bolsillo para gatos gordos y sabía que, si lo veía, me lo compraba.

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– La desvirtualización ha sido casi imposible. Sí, conocí a Javiera, pero me quedé con las ganas de hacer lo propio con otra gran tuitera, Mary Lou Perkins. A pesar de estar conectados, nuestros gustos antagónicos nos impidieron siquiera cruzarnos en el festival.  Por otro lado, y como cada año, es el momento ideal para reencontrarse por sorpresa con miles de amigos que no ves nunca.

– El escenario ATP ha sido el que menos he pisado. Para SUBTRKT y Cut Copy y para de contar.

– El festival no se acaba el sábado, ni el domingo por la mañana. Por primera vez saqué fuerzas para moverme el domingo por la noche a ver a Juana Molina en el Barts. Menos mal que lo hice, fue una de las cosas más especiales que he visto en mi vida. Experimentos sonoros locos, una mujer en estado de gracia que cayó muy bien entre el público con todas sus intervenciones. Hizo su discurso de agradecimiento con acento extranjero, inventándose palabras, pidió silencio para poder poner a punto sus cacharros (dijo que necesitaba concentración, que aquello era muy complicado), conversó con su teclista sin ser consciente del micro… y todo esto tocando un repertorio impecable. Un lujazo para cerrar el festival.

– Aunque el cartel no me apetecía mucho y las pocas cancelaciones me han afectado directamente (The Julie Ruin y Linda Perhacs) y no he podido ver todo (Buzzcocks, Nacho Vegas, Future Islands), el lunes la impresión que tuve es que lo había pasado muy bien, una de las ediciones con las que más satisfecho me he sentido.

– Que el año que viene vuelvo.

 

PD: Las fotos, como siempre, calidad de mierda. Cortesía de un iphone 4 y una pericia más bien deficiente para la fotografía.

 

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  1. […] 9. Todo en uno. Las impresiones sobre el Primavera Sound 2014. La tradición propia mandaba que cada día soltaba una crónica sobre lo que había vivido la jornada anterior en el PS. En 2014 estuve vago (= me lo pasé demasiado bien) para andar escribiendo cada día, así que lo junté todo en una mega entrada en la que cupo de todo. […]

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