Entrevistas Borjalona: Henar Ortega

Hace tiempo que quería montar una sección de entrevistas en el blog. Son fáciles de leer, entretenidas, siempre se aprende algo y mola hacer preguntas y mola contestar preguntas. Me entraban las dudas sobre cómo abordar el tema, pero creo que volviendo a los orígenes todo cobra sentido: cuando empecé por aquí, quería hacer un blog temático sobre Madrid y Barcelona, sobre la relación de las dos ciudades y mis impresiones como ciudadano barceloní de origen madrileño. La realidad me susurró que no, que el blog debía ser libre, y por ahí tiré, aunque intento poner un ojo en lo que pasa en mis dos ciudades. Las entrevistas, así, creo que me pueden servir para retomar esa temática. En ellas, entrevistaré a amigos, conocidos y, quién sabe, a desconocidos, que sin ser de Madrid o Barcelona vivan en alguna de las dos ciudades, para que cuenten sus impresiones sobre ellas.

Para comenzar, lancé mis inquietudes entre mis amigos madrileños, que me dijeron que la idea estaba bien, así que elegí a una de ellas para inaugurar sección. Henar Ortega es un alma inquieta, enamorada de la música indie y del cine, y además lo da todo en su profesión, la comunicación. Es periodista de formación y una fábrica de ideas y proyectos en sí misma, continuamente buscando cosas nuevas para hacer su vida más feliz. Aparte de todo esto, es una de mis amigas más queridas, y hemos compartido piso en Lisboa (donde nos conocimos de Erasmus hace más de 10 años) y en Barcelona, ciudad a la que llegamos casi a la vez y que ella abandonó en 2012. Aunque es castellanoleonesa (más concretamente sus orígenes están en Burgos y Valladolid), Henar es sobre todo una enamorada de Madrid, y una conocedora de todo lo que se cuece en la ciudad (en Barcelona era igual: todavía hay gente que le pide consejo sobre qué hacer aquí). Ahora mismo anda embarcada, entre otros proyectos varios, en llevar la comunicación y la prensa de una de las pelis del año, Sueñan los androides* de Ion de Sosa (producida por Luis López Carrasco, director de otra de las pelis españolas más molonas, El Futuro), que se presenta en el Festival de Berlín con las entradas ya agotadas en dos de sus pases. De hecho, pillo a Henar haciendo la maleta para Alemania, donde va a dar apoyo al equipo de la película. Me viene muy bien empezar con ella, que conoce bien Barcelona y Madrid. Allá vamos.

 

Henar Ortega retratada por Elisa Pérez, 2014. De su proyecto ScreenFace Paintings.

Henar Ortega retratada por Elisa Pérez, 2014. De su proyecto ScreenFace Paintings.

¿Por qué viniste a Barcelona? 

Me surgió una beca para un Máster en Gestión Cultural que quería hacer. Pese a encantarme Madrid de la forma en que lo hace, me pareció una buena idea pasar una temporada en Barcelona. También tenía buenos amigos allí, y era una ocasión para vivir más cerca de ellos por un tiempo. Volver a estudiar, además, se me tornaba más sencillo rompiendo radicalmente con mi día a día en Madrid, ciudad en la que llevaba trabajando ya 5 años, con unos ritmos, rutinas y tempos determinados. La dedicación y reorganización del día a día que requería el estudio de un Máster oficial de la UB como el que cursé pasaban para mí por un cambio de vida radical, aunque fuera temporal. Metí mis cosas en una furgoneta con ayuda de mi hermano, alquilé un trastero, monté unas cuantas cenas-drama de despedida en Madrid, y en Barcelona que me planté.

¿Por qué te fuiste?

En el fondo siempre supe que no me quedaría allí mucho tiempo. El Máster duraba año y medio (que ya es…), y es básicamente el tiempo que me quedé. Lógicamente en la época en que presenté el Proyecto Fin de Máster, mi búsqueda de trabajo incluyó Barcelona. Pero nada llegó a cuajar porque yo en realidad lo que quería era volver a Madrid. Me lo propuse, busqué trabajo, y al mes y pico ya estaba de nuevo en la capi.


Lo mejor y lo peor de BCN

Lo mejor de Barcelona fue para mí, claramente, la gente con la que estuve: los que ya conocía y los que conocí por mi cuenta. Fue un “dejarse llevar” total. Y disfruté. Fue interesantísima la sensación de estar de paso, y conocer a mucha gente en esa misma situación. Esa sensación de lo efímero de los momentos estoy segura que marcó mi estancia allí, y la de muchas de las personas de las que tuve la suerte de rodearme. Muchos de ellos no estaban allí de paso: eran de allí, o tenían su vida montada en la ciudad, pero podía sentir que estaban en esa onda de no querer perder el momento, de querer vivirlo. Otra de las cosas que más me gustó de la ciudad es que es un sitio de extremos: o la Barcelona peripuesta y de cartón piedra, o la Barcelona más “cañí” (término robado del mundo madrileño). Y claro, yo me quedaba con la radical, con la cañí. Y el Bicing.

Lo peor, la sensación de encorsetamiento de la ciudad en ciertos aspectos: un día cualquiera a las nueve de la noche nadie por la calle, todo cerrado excepto las grandes cadenas comerciales… Otra cosa que no me gustaba es que allí para pedir unas cañas en un bar todo el mundo quiere mesa y sentarse, ya seáis 3 o 30. Y claro, eso dificulta mucho la logística de encontrar un bar donde tomarse una caña rápida o dos, así como de improviso… Por último, pero quizás debería ir lo primero: el coñazo del fútbol.


¿Cuáles eran tus sitios preferidos en BCN?

Muy en la línea cañí que mencionaba antes, me alucina una taberna en una callecita cerca de Sant Antoni. Es una bodega de toda la vida, aquí un link, regentada por un dominicano (creo) llamado Armando. Al primero que le oí hablar de ella fue a Miquel Sanahuja (Sanatruja dj), más tarde creo que fue a Danipatch y a José Elliot. Fue ir una vez y volverme adicta: allí me sentía como en Madrid, como en los mejores tiempos del Casa Camacho, del Respiro, pero con un punto diferente y pá amb tomaquet. Y ya en la línea tirao total, me encantaba tomar algo a la salida de clase con amigos del Máster en un bar sin nombre en la calle Robadors, al lado de la Bata de Boatiné, en el Raval, un día cualquiera sin venir a cuento. O ir a un restaurante koreano (medio clandestino diría yo) guiada por mi amiga Uhjeen, la koreana de clase. Frecuenté mucho el Mariatchi (bar de Manu Chao), que sin venir mucho a cuento conmigo tampoco, era un lugar en el que disfrutaba mucho con Marta, Eva, Sonia, Patri, Julia se vino también alguna vez… Tienen un hidromiel que está de muerte, y poca broma también con el licor café de allí… Me gustaba mucho también ir a Bacoa a comer las mejores hamburguesas de Barna, lo recuerdo especialmente con Jose, René, Neus y algunas personas que ya he mencionado antes… Y La paradeta, templo para los amantes del pescado y marisco frescos, al que he ido con tantos amigos barcelonís miles de veces.

Por lo demás, y ya hablando de lugares más random, la cadena de supermercados Bonarea hacía mis delicias, y bien fans que hemos sido tú, querido Borjalona mío, y yo.

Y en plan lugares geográficos, Montgat está en mi corazón por la de temporadas en que hemos estado allí un buen puñado de gente estupenda y por las maravillosas horas allí echadas. Seguro que me dejo miles de sitios pero allí donde estés pensando que me viste será que es un sitio que me gustaba, porque acostumbro a no ir a donde no me apetece.

En el apartado cultural, los cinemas Maldá, un teatro que estaba cerca (¿o era allí?) que era como after por las noches; Mutt la librería galería con eventos siempre recomendables y que por desgracia ya cerró; el Arts Santa Mónica, el patio del Museo Marítim para conciertos, el MACBA y el CCCB porque siempre había algo que hacer allí… infinidad. Y la nueva filmoteca, que la he catado tras volverme, me parece lo máximo. Mezclando cultura y alterne, Freedonia me pareció de lo mejor de mi estancia en Barcelona: allí tuve la oportunidad de ver True Love de Ion de Sosa y Todas las mañanas de Rafa Ayuso, tuve ocasión de ver a Cuchillo, de probar a tocar un serrucho (?), y de tomar las cervezas más frescas de la ciudad en el ambiente más divertido e improvisado.



Llevas casi media vida en Madrid, ¿qué te inspira la ciudad?

Madrid es divertida, salvaje, dinámica, trepidante. No le puedo pedir más a una ciudad. Es poner un pie en la calle y notar ebullición, vida, gente, ajetreo. Nunca está muerta. Y si miras la agenda siempre hay mil cosas que querer hacer. Es estupendo, apabullante a ratos. También mil cosas por las que quejarse, por las que luchar. Hay movimiento. Es una ciudad encantadora que a mí me inspira pura vida.

 

Como Henar vive en Madrid, le pasé un cuestionario sobre sus lugares preferidos de la ciudad:

Un sitio para comer

Elegir uno me resulta altamente complicado. Porque soy de miles de sitios, de miles de ocasiones, de cada sitio para cada ocasión, de “que si el domingo quiero cocido conozco uno de 12 pavos, que si esta noche nos apetece cenar mexicano vayamos al María Bonita que es buenísimo, que si vamos a probar este peruano que me han dicho, que si en el Parrondo se come de lujo…” Pero así una recomendación genérica que hago que me encanta, sé que no falla y es agradabilísimo: La otra casa, en la calle Olivar. “Alta cocina para pobres” es lo que denominan que hacen. Un menú degustación con el que comes comes, ideal para múltiples ocasiones, rico rico y, si te dejas, sorprendente.

Un sitio para beber

Con el beber me pasa lo mismo, aunque para esto soy más fácil porque muchas veces me limito al botellín de cerveza. Lo mismo te recomiendo la barra de La Selva para un botellín que para un gintonic macedonia barato, que el Benteveo con unos tercios de Alhambra al mejor precio que recuerdo de Madrid. O can sentado para tomar una selección de vinos impepinable, o el Perlora (C/Magdalena) para tomar vinos asturianos semiapócrifos que te sirven con verdadero mimo y dedicación. Y mi casa.


Un sitio para ver un concierto

La Sala Sol me encanta, de siempre. No sé qué me da pero para conciertos me parece el mejor lugar: el artista cerca, el escenario no muy elevado, buen sonido, las luces rojas, el techo industrial raro… Magia. Otros lugares… el Nasti tenía su encanto. El Juglar me gusta bastante. Y el resto a los que acudo, pues aceptable, no hay ninguno del que diga “¡qué horror de sala!”.

Una tienda

Me gusta mucho la librería y tienda de discos Bajo el volcán, en Lavapiés. Tiene todo lo que busques, siempre. Y en un ambiente tranquilo, sin pretensiones, muy a gusto. Y otra tienda de otra índole que me encanta es Licorilandia, mi tienda de espirituosos favorita. Compro un godello cosechero a 3,90€ la botella que ríete tú. Trato excelente y calidad en lo que tienen y en lo que recomiendan. Un lugar de 10. En el apartado viandas y tiendas de comida, además de estar loca por el Mercado de Antón Martín casi en su totalidad, estoy alucinada con la pescadería Alofer, en la calle Escuadra (detrás de Tirso de Molina). Pescado de enorme calidad, fresco, y a súper buen precio. En este artículo José María de Pablo (¡amigo mío además! lo conocí durante mi etapa barcelonesa) lo cuenta muy requetebien.

Una canción

Esta pregunta sí que es difícil difícil difícil. Tengo miles de canciones predilectas, de grupos de hace 25 años y de grupos qué solo tienen un bandcamp con dos canciones en una maqueta… Canciones relacionadas con Madrid, me gusta mucho El viaje del Héroe de Betacam, en que menciona “una tienda que hay en Tribunal”. En general me gusta mucho las relaciones con el territorio que muestran siempre los Templeton en conjunto y Betacam como solista. Y luego están Vagamos por las calles o Bares de taxistas de Fran Nixon, que reflejan muy bien ciertas cosas que sólo entiendes si has deambulado lo tuyo por Madrid.

Una sala de cine

Aquí no dudo un ápice: la filmoteca. Creo que es mi lugar por excelencia de Madrid. Cineteca me gusta mucho también, pero voy notablemente menos. La filmoteca ME ENCANTA. Y se la recomiendo a todo el mundo.


¿A quién te gustaría leer en esta sección?

A Natalia Marín, de Los Hijos, que ha pasado alguna temporada en Barcelona. Allí es donde nos conocimos más a fondo y nos hicimos amigas, y estoy segura de que su visión particular de la ciudad será interesante.

 

Henar y Servidor, de cuando hacíamos entrevistas al alimón

Henar y Servidor, de cuando hacíamos entrevistas al alimón

 

Y aquí en la extinta Mutt, viejos tiempos.

Y aquí en la extinta Mutt, viejos tiempos.

 

Mil gracias, Henar. La entrevista en sí es una guía del ocio propia, una batería de links. ¡Larga vida!

 

* Sueñan los Androides se proyectará varias veces en el Festival de Berlín en los siguientes cines:

7feb21:30 Delphi
8feb22:30 Arsenal1
9feb19:30 CinemaxX6
11feb22:00 Akademie der Künste
14feb16:30 CineStar 8

 

Para saber más sobre la peli, fechas de proyección, etc, lo mejor es mirar su Facebook y su Twitter. Aquí os dejo los inquietantes trailers:

 

 

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  1. […] Sara Jacue, una vasca que vive en Barcelona y que lo mueve mucho. Los otros entrevistados fueron  Henar Ortega, Aída Martínez, Fran Nixon y Serge González. Ya tengo en mente algunas para el año que […]

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